miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Bolero de la soledad



(cc) Imagen por: Esparta Palma (Flickr)

Vivimos de fantasías, 
morimos de ansiedad.
Una falla venial
que ha pagado salvajemente
con distancia y eternidad. 
¡Y que renuncies a tus dudas 
porque en tu mente se murmura 
que estamos hechos de soledad!

Se crearon los panfletos 
que marcaron el estrecho 
de una huida sin necesidad...
que marcó el inicio del secreto
entre tu boca y mi calamidad. 
Hasta los saludos discretos, 
inmersos en el deseo 
de no querernos olvidar.
Este "hola" lleno de curiosidad,
estas conversaciones de dos lineas 
que finalizan antes de empezar.
Esta seriedad, este consuelo
sabiendo que estamos lejos,
sin podernos olvidar.

Este complejo, este perverso complejo
de cumplir con esas palabras 
de "No volver nunca hacia atrás",
de tener que ofrecer el espacio 
que nunca existió en el regazo, 
castigándonos en la perennidad.
Mirándonos en el ocaso
de los recuerdos felices,
algunos otros que son tristes
y entre tonos azules y grises 
el bolero de la soledad.

Estas letras no curan cicatrices
pero este silencio es más triste 
que aquella falta venial
que sigue echando raíces

Bailando este bolero,
por siempre, por la eternidad 
bailando... bailando quiero,
darte un beso, para olvidar.




Yerard Jiménez Marte
"Loco-maestro"






Sin marcas de una sutura.


(cc) Imagen por: Chiarachine (Flickr) 
Una boca, un cigarrillo,
el brillo de algún mechero,
en la distancia un cenicero...
irrumpe el humo en la soledad.

Dejó de escribirle versos.
en el reverso de la oscuridad
y siguió pensando en sus besos,
mezclando sueños y realidad.

Así se consumió en su locura,
del amor, de la ternura
y se perdió en la eternidad,
en la distancia, en el dolor y la vanidad.

Nunca se olvidó de el amante,
 a quien hirió tan elegante,
abriendo una herida tan pura,
sin marca de una sutura. 

Yerard Jiménez Marte 
Loco-maestro







miércoles, 3 de septiembre de 2014

A veces - Por Luis Daniel Belliard

(cc) Imagen por +Yerard Jiménez Marte 


A veces solo queremos
llegar y tenerlo todo,
dejando todo a su paso,
olvidándonos de lo que somos.

A veces nos olvidamos
de quienes nos dieron todo,
hiriendo y machacando
todo por nuestro orgullo.

A vece tan solo quiero
que vean y abran los ojos,
que aunque tengas el mundo,
no vale nada si estás solo.

A veces solo quisiera
vivir en un mundo justo,
donde lo bueno sea valorado
y el malo no tenga nada.


A veces cierro los ojos,
me voy a un mundo de sueños, 
donde todos somos iguales
y todos logran su retos.





sábado, 23 de agosto de 2014

A la mierda este olvido


(cc) Imagen por: Armando Maynez
Un adiós desquiciado que presume su victoria,
muros desdichado de una despedida senatoria;
tener que volver a verse en los espacios de la vida
querernos con miradas, sin tocarnos las heridas.
Abrazarnos ligeramente, entusiasmados de calma,
sin que nos salga el habla, sin que nos duela en el alma.

Alentados por las voces que no tuvieron respuestas 
estas noches infinitas, estos medicamentos sin recetas.
Tener que continuar porque la vida no se detiene,
disfrutando las alegrías, disfrutando lo que se tiene;
sin arrogancia, como pacto que nunca hubo;
sonreír si en la distancia me halagas con un saludo.

No hay cabida para la vergüenza en un pasado que inspira, 
estas ganas de hablarte las he domado con disciplina.
los versos no coagulan si se atacan con aspirinas. 
Aquella negligente virtud me invade de cobardía, 
las excusas nos distancian, mis escritos me incriminan. 

Estas uvas de dolor convertidas en fino vino, 
le dan sabor al amor que en el tiempo subestimo. 
¿Qué hago yo fingiendo invocando algún olvido? 
¿Qué haces tú soportando en la distancia tanto frío? 
Valió la pena el amor no juguemos al destino,
tú desnudas mis palabras, yo acelero tus latidos

recordarnos es un consuelo...
y a la  mierda con este olvido.


domingo, 10 de agosto de 2014

Él- Por Yordaliis López

(cc) Imagen por xavi talleda


Tu humor, tu sencillez, tu cariño tan sincero
tu sonrisa que me causa cosquillitas en el pecho.
Tu plaquita en mi gaveta, tu nombre en mi pared,
mi piel, y en mis metas te imagino por doquier.

Ese encuentro tan anhelado y mi corazón acelerado,
el susto cuando te fuiste al despertar no era tan malo.
El cine, el parque, las llamadas de tres horas,
 los "me voy, no me hables más" los "te quiero" sin demora.

Esa Sensación cuando te marchas, el dolor cuando te hiero.
Las noches de desvelo por querer ser como el hielo.
La confusión de si es amor u odio por lo que es.
Los "Ok" que no los son, tu conocimiento sobre "ser".
La vergonzosa imaginación de besarte todo.
Recorrer tu cuerpo y empezar por tus talones.
Nuestra guerra con el tiempo, la distancia y la verdad.

Nuestros nombres en un muro divididos por un más (+).
Tu foto en mi pantalla, mi maestro has sido tú...
por eso eres mi E.T y si aún no entiendes I LOVE YOU.
Es tan simple que no tiene ninguna explicación
dos seres tan comunes que comparte un amor.
Entiende que siempre serás lo que te has ganado ser,
el hombre de mi vida y de la otra si vuelvo a nacer…

Es que debes saber, si aún no te has enterado,
que lo más lejos que quiero estar de ti es a tu lado.
Hasta me he vuelto cursi y todo por tu culpa,
sé que nada es para siempre pero dejar de amarte, ¡Nunca!
Tengo un presentimiento ¿te lo cuento?:

 “Creo que voy a morir amándote
y te amare después de eso.”



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Él, por Yordaliis López, se distribuye bajo una

domingo, 13 de julio de 2014

Sueños -Por Yordaliis López-

(cc) Imagen por Sergio Otero

Ese lugar en el que despiertas al entrar, 
pasando a cerrar los ojos y saliendo del diario afán.
Es el sitio más lejano y difícil de explicar 
pero en ocasiones nos entendemos con solo "sueños" mencionar. 

Vivimos experiencias en los sueños no controlados
y controlamos el control para que de lo posible a lo deseado,
se haga realidad con un peldaño.
Soñamos los deseos que no deben ser soñados 
por eso a veces repetir los sueños cuesta mas que recordarlos.

Allá, más allá de lo infinito, hay un reloj que hipnotiza tus sentidos
con ese tic toc que te atrapa y te amarra sin importar la hora,
aunque es cierto que el tiempo lo que presta siempre cobra. 

El mundo que tenemos enterrado en nuestro interior,
implora por ayuda al salir el sol,
porque la oscuridad que trae el día consigo, 
causa que al despertar olvidemos nuestros sueños.

sábado, 5 de julio de 2014

Elocuencia


(cc) Imagen por: Dalibor Levíček

Por: Yordaliis López



De color escarlata está la luna que se posa en mi ventana
y amarilla es la luz que intenta tocarme,
o al menos es lo que mi imaginación quiere pintarme.

Perdida entre pensamientos que se esconden de mi conciencia,
intento buscarle una salida a este laberinto que me desvía de lo
que queda de la inocencia. Ayer pude entender el valor del tiempo
y su precio. Reconocí que los minutos, en comparación a las horas, 
son más tensos; que los días son mas largos o cortos según el 
entretenimiento. Entendí que no es que perdemos la noción del tiempo, 
es que ignoramos su valor en ese momento.

Entonces me pregunto: ¿hasta qué tan lejos se puede llegar con la relatividad? 
¿Tiene todo de verdad el perdón, borrón y cuenta nueva? 
¿Por qué es tan difícil discernir entre lo bueno y lo malo,
reconocer límites y que somos seres limitados?

Definitivamente la luna y su esplendor encantan y atrapan con su húmedo calor...
Hacen del insomnio una aventura nocturna e infinitamente placentera. 
En una urna de cristal llamada memoria me gustaría guardarla, donde 
un conjunto de palabras regocijan, vez tras vez, mi alma. 
Aunque solo sea un instante, aunque mañana solo me quede el recuerdo, 
pasaré el resto de esta noche pensando en ti, a quien quiero...


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Elocuencia, por Yordaliis López, se distribuye bajo una

sábado, 28 de junio de 2014

¡Y a brindar, carajo!

(cc) Imagen poRennett Stowe

Que esta noche sea interminable, que la ciudad se llene de bombillas,
que en tu boca y la mía fluyan carnavales, y se curen pronto las heridas.

Que tu olvides el pasado y yo recuerde tu sonrisa;
que pase de pronto la mala brisa y se resequen los labios mojados. 

Que tu quieras volver y yo no insista en perderte,
que no pongamos el amor a la suerte y contemos juntos hasta tres. 

Que me das un besos o que me abrazas, 
que cuando te veo me brillan los dientes,
que no te vayas sin el calor de mis brasas, 
que ya hiciste casa aquí en mi mente. 

Se nos fue la mano, se nos quedó el momento,
se secaron los recuerdos en el paño...
ya perdimos cada día, no perdamos cada año... 

Yo retrocedo de frente. Cuando te fuiste regresaste,
alojada eterna, en mi mente... 
de que esto es vida, es vida, y entonces ¿a qué llamamos muerte?

Que me veas sin rencor y yo te abrace sin deseo.
Que aunque ya no fluya este amor, no me esquives si te veo. 
¡A brindar carajo! ¡y que muere este recelo!
¡Salud!



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¡Y a brindar carajo! Por: Yerard Jiménez Marte
está bajo licencia de